He pinchado y no llevo rueda de repuesto. ¿Y ahora qué?.

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KIT ANTIPINCHAZOS

He pinchado y no llevo rueda de repuesto. ¿Y ahora qué?.Tranquilos. Para eso llevamos en el coche el fantástico kit antipinchazos. Una estupenda idea que se han sacado de la manga las marcas para abaratar costes y, de paso, una vez sufrida la avería, recibirnos con las manos abiertas en el taller para sustituir el neumático que no hemos podido arreglar, como era de esperar. Solamente nos ha sacado del atolladero momentáneamente, eso si no se trata de un pinchazo serio, porque si no, llama a la grúa que si usas ese producto para una incidencia de mayores proporciones, no te sacan de allí ni los GEO.

RUEDA TAMAÑO NORMAL

Y es que el producto en cuestión, no soluciona el problema; solamente lo pospone para un rato. ¿Qué habrá sido de aquellas incómodas, pero efectivas ruedas de recambio que llevaban antiguamente todos los coches en el fondo del maletero…?.

Primeramente se impusieron las ruedas de galleta. Éstas resultaban más finas que las de tamaño normal y procuraban más espacio en los maleteros de los coches, pero no se podía circular con ellas a más de 80 Km/h y desestabilizaban bastante, si no se cargaban directamente alguna pieza más o menos importante de la estructura del vehículo.

Así que llegaron los «tranquilizantes kit antipinchazos» con los que ganábamos todos. Los fabricantes, porque se ahorraban un pastón en incluir la rueda de siempre, los consumidores, porque nos creíamos la batalla del comercial de turno, argumentando que así ganábamos espacio y que teníamos el disfrute del maletero completo y las empresas proveedoras de este tipo de producto, que veían como sus intereses iban a más.

RUEDA DE GALLETA

No hace muchos días, mi mejor amigo, propietario de un Audi A1 comprado el año pasado, me comentaba que, en la primera revisión, le habían asegurado que tenía caducado el kit antipinchazos (con un año de vida en sus manos). Le recomendaban, cómo no, sustituirlo por uno nuevo que, y siempre en palabras de mi amigo, caducaba seis meses después. El precio del producto en sí, no lo puedo revelar, porque no me acuerdo, pero era de tal desfachatez, que ni falta hace que lo ponga en estas líneas. Un precio desorbitado para un producto que sirve de bastante poco en caso de tener problemas y a sustituir cada seis meses. ¡Nos hemos vuelto locos!. Mi amigo, que no nació ayer, se documentó adecuadamente y se hizo con un producto de similares características por, creo recordar, ocho veces menos el precio del otro, caducando muchísimo más tarde. Eso sí, se tuvo que ir a otro comercio a adquirirlo tras el susto inicial.

Mi consejo en este sentido, siempre ha sido que si tenemos la opción de comprar un vehículo que tenga rueda de repuesto normal, se adquiera así, incluso pagando un extra por ello, que es la moda de ahora.

Otra opción muy válida es la del neumático «runflat», pero éste es bastante más caro y pesado que el convencional, lo que penaliza consumo y, en según qué medida, el confort, ya que tiene los flancos reforzados y eso evita que estalle en caso de pinchazo. Nos permite circular sin problema alguno a una velocidad de hasta 80 Km/h durante muchos kilómetros, aunque conviene no abusar, pero sí será factible llegar en condiciones de seguridad perfectas hasta un taller para la sustitución. Este tipo de neumático no es posible montarlo sobre llanta convencional, por lo que, si existe la opción en fábrica de montarlo en el coche que queremos adquirir, será el momento de pedirlo con esta característica en el concesionario. La alternativa a todo esto es comerse el kit, pero cuidado con los precios astronómicos y las caducidades tempranas, que nos llevan al huerto sin el menor rubor.