¡Qué mala es la envidia en este País!.

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Porque no son pocas las veces que he leído en foros del sector que los Porsche ya no son Porsche, sino Volkswagen, que un Cayenne es un Volkswagen vestido de bonito con un motor Audi, que no sé qué, que no sé cuántos…

CAYENNE DIÉSEL INT.

Bien. Para aclarar las cosas. Hace poco más de dos años, el Grupo VAG compró Porsche en una operación espectacular de ingeniería fiscal (porque se ahorraron un pastizal en impuestos usando un truquillo legal). Desde entonces, los envidiosos españolitos de toda la vida, iniciaron su particular campaña de desprestigio contra Porsche, como si hablar de algún modelo del Grupo VAG fuera despectivo. He leído por ahí todo tipo de improperios al respecto. No obstante, este es un Portal serio y aquí no vamos a entrar en este tipo de estupideces propias del deporte patrio número uno.

Si mañana me tocara la lotería y pudiera optar a la compra de un Volkswagen Touareg 3.0 TDi de 245 CV y un Porsche Cayenne diésel de 245 CV, ¿cuál creéis que adquiriría?. Estamos hablando del mismo motor y de la misma plataforma, con unas dimensiones muy similares. ¿De qué hablamos aquí exactamente?.

CAYENNE TRASERA

Hablamos de dos coches parecidos, pero orientados a un público totalmente distinto. El Porsche es más exclusivo, pero esto es debido, fundamentalmente, al escudo que preside la calandra y a los procesos de calidad y de ensamble a los que está sometido por el hecho de ser Porsche. El Porsche se presenta como un modelo más deportivo que el Touareg y eso lo demuestra dinámicamente en el paso por curva y en la forma de negociar todo tipo de trazados sinuosos. Sin embargo, el Touareg es un oasis de paz y bienestar. Acabados a muy buen nivel, aunque inferiores a los excelentes del Porsche, sonoridad interior mínima en ambos casos, confort de primera en ambos casos pero quizás, un punto a favor del Touareg dada su filosofía menos «racing», prestaciones similares, aunque algo a favor, lógicamente, del Porsche. En campo, mejor nos olvidamos del Porsche si no queremos destrozar tan bonita carrocería. El Touareg, sin embargo, se comporta como un buen trialero. No obstante, todo lo referente a las aptitudes «off road», depende en gran medida de los neumáticos que calzan. Los sistemas electrónicos en modo «off road», hacen el resto evitando así el montar cajas reductoras para este fin.

TOUAREG EXT.

La diferencia de precio es importante, ya que el Porsche parte de 70.862 € y el VW empieza en «tan solo» 63.910 €. Estamos hablando de 6.000 € de diferencia, que es dinero. Equipando a gran nivel cualquiera de los dos modelos con opciones, la diferencia entre ambos aumenta en favor del Touareg, ya que moviéndonos en el entorno de los 70.000 €, tendremos el VW equipado hasta las trancas. Para un nivel similar de equipamiento en el Porsche, nos iremos seguro hasta los 85.000 €, como mínimo, por lo que ya nos hemos separado entre ambos 15.000 €. Como decía un amigo mío, con esos 85.000 € me compro el Touareg y con el resto me compro un compacto normalito. Yo le respondía, en vez de tener un flamante Porsche, tengo un gran Touareg y un discreto compactito. ¡Cada loco con su tema!.

TOUAREG INT.

Yo puedo decir que he probado el Touareg y el Cayenne y me quedo con el Porsche (si me toca la lotería, en ambos casos, claro). La forma de circular y de transmitir seguridad del Porsche, no te la va a dar el VW. Se trata de una parte objetiva, donde se valoran la forma de pisar de un coche, la sonoridad, el confort y de una parte subjetiva que, reconozco, es importante en la decisión. No olvidemos que la compra de un coche tiene mucho de pasional y esto es subjetivo 100 %. Como me considero un gran apasionado de los coches, me llevaría el Porsche, por análisis objetivo y por pasión. Si no tengo toda la pasta que cuesta el Porsche, lo tengo claro y no me endeudo por pasión, porque sé que el Touareg me va a satisfacer casi tanto como el Porsche, así que, como decía aquel, si algún día tienes la suerte de que te regalen los dos coches aludidos, yo me quedo con el que deseches tú.

 

 

¡Diablos, me han mangado el coche…!.

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¡Diablos, me han mangado el coche…!. Ante la desagradable sorpresa que puede conllevar el hecho de que te hayan sustraído el coche, deberás tomar una serie de medidas desde el mismo momento de verificarlo. Es lógico que si una mañana te levantas y cuando bajas al garaje o a la calle no encuentras tu vehículo en el lugar donde lo dejaste, vengan momentos de dudas. ¿Lo dejé aquí, qué hice ayer antes de dejar el coche, salí de fiesta y no recuerdo dónde lo aparqué, me lo habrá levantado la grúa…?. Una vez que te das cuenta de que no estabas bebido, que recuerdas claramente que lo dejaste en ese sitio en el que estás ahora con cara de circunstancias y asumes que te lo han robado, es hora de pasar a la acción sin demora. Los trámites que tendrás que seguir no son cómodos ni breves, pero eso es lo que hay:

  1.  Lo primero es denunciar. Vete a la primera comisaría que tengas a mano y denuncia. Es el paso previo a la llamada a tu seguro, el cual te va a pedir, sí o sí, el atestado policial para tramitar el suceso. Dale a la Policía todo tipo de detalles. No dejes nada al arbitrio de la aseguradora. Si llevabas lingotes de oro, cuéntaselo al Agente, pero si llevabas 30 €, también, que no están los tiempos para perder dinero. Si llevabas la documentación a bordo, es fundamental que lo denuncies también.
  2. Llama al seguro (si lo tienes). Si no lo tienes, da por finalizado el post en este punto. Comunícales el suceso y mándales de inmediato copia de la denuncia para que incoen el expediente correspondiente.
  3. Ahora toca esperar. Si no aparece el coche en el plazo que te indiquen (aproximadamente un mes desde que despareció), la compañía procederá a indemnizarte de acuerdo a las condiciones pactadas en contrato. Si aparece en ese plazo, podrás recuperar el coche teniendo derecho a la reparación que proceda.
    CRISTAL ROTO PARA ACCEDER AL INTERIOR DEL COCHE
  4. Consulta con tu compañía las condiciones de reparación o de indemnización, ya que éstas varían de valor a nuevo (hasta dos años) y en adelante baja la cantidad considerablemente en función de la tasación, tiempo que tenía el coche, etc.
  5. Cuando pase el tiempo requerido por la compañía para dar el coche por perdido definitivamente, se inicia el papeleo para cobrar la indemnización. ¡Paciencia y buenos alimentos!.
  6. Ahora toca esperar hasta que la aseguradora realice todas sus gestiones para dar por cerrado el expediente. Una vez terminado el proceso, te indemnizarán, momento éste en el que podrás estar de acuerdo o no con la cantidad. Si asumes la indemnización como buena, se acababa ahí el proceso. Si no estás de acuerdo, podrás reclamar una cantidad superior, pero entonces te tocará esperar unos cuantos meses hasta que se termine de resolver tu instancia.

¡Suerte ahí fuera y que no te veas jamás en esta tesitura.!.

 

 

 

He pinchado y no llevo rueda de repuesto. ¿Y ahora qué?.

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KIT ANTIPINCHAZOS

He pinchado y no llevo rueda de repuesto. ¿Y ahora qué?.Tranquilos. Para eso llevamos en el coche el fantástico kit antipinchazos. Una estupenda idea que se han sacado de la manga las marcas para abaratar costes y, de paso, una vez sufrida la avería, recibirnos con las manos abiertas en el taller para sustituir el neumático que no hemos podido arreglar, como era de esperar. Solamente nos ha sacado del atolladero momentáneamente, eso si no se trata de un pinchazo serio, porque si no, llama a la grúa que si usas ese producto para una incidencia de mayores proporciones, no te sacan de allí ni los GEO.

RUEDA TAMAÑO NORMAL

Y es que el producto en cuestión, no soluciona el problema; solamente lo pospone para un rato. ¿Qué habrá sido de aquellas incómodas, pero efectivas ruedas de recambio que llevaban antiguamente todos los coches en el fondo del maletero…?.

Primeramente se impusieron las ruedas de galleta. Éstas resultaban más finas que las de tamaño normal y procuraban más espacio en los maleteros de los coches, pero no se podía circular con ellas a más de 80 Km/h y desestabilizaban bastante, si no se cargaban directamente alguna pieza más o menos importante de la estructura del vehículo.

Así que llegaron los «tranquilizantes kit antipinchazos» con los que ganábamos todos. Los fabricantes, porque se ahorraban un pastón en incluir la rueda de siempre, los consumidores, porque nos creíamos la batalla del comercial de turno, argumentando que así ganábamos espacio y que teníamos el disfrute del maletero completo y las empresas proveedoras de este tipo de producto, que veían como sus intereses iban a más.

RUEDA DE GALLETA

No hace muchos días, mi mejor amigo, propietario de un Audi A1 comprado el año pasado, me comentaba que, en la primera revisión, le habían asegurado que tenía caducado el kit antipinchazos (con un año de vida en sus manos). Le recomendaban, cómo no, sustituirlo por uno nuevo que, y siempre en palabras de mi amigo, caducaba seis meses después. El precio del producto en sí, no lo puedo revelar, porque no me acuerdo, pero era de tal desfachatez, que ni falta hace que lo ponga en estas líneas. Un precio desorbitado para un producto que sirve de bastante poco en caso de tener problemas y a sustituir cada seis meses. ¡Nos hemos vuelto locos!. Mi amigo, que no nació ayer, se documentó adecuadamente y se hizo con un producto de similares características por, creo recordar, ocho veces menos el precio del otro, caducando muchísimo más tarde. Eso sí, se tuvo que ir a otro comercio a adquirirlo tras el susto inicial.

Mi consejo en este sentido, siempre ha sido que si tenemos la opción de comprar un vehículo que tenga rueda de repuesto normal, se adquiera así, incluso pagando un extra por ello, que es la moda de ahora.

Otra opción muy válida es la del neumático «runflat», pero éste es bastante más caro y pesado que el convencional, lo que penaliza consumo y, en según qué medida, el confort, ya que tiene los flancos reforzados y eso evita que estalle en caso de pinchazo. Nos permite circular sin problema alguno a una velocidad de hasta 80 Km/h durante muchos kilómetros, aunque conviene no abusar, pero sí será factible llegar en condiciones de seguridad perfectas hasta un taller para la sustitución. Este tipo de neumático no es posible montarlo sobre llanta convencional, por lo que, si existe la opción en fábrica de montarlo en el coche que queremos adquirir, será el momento de pedirlo con esta característica en el concesionario. La alternativa a todo esto es comerse el kit, pero cuidado con los precios astronómicos y las caducidades tempranas, que nos llevan al huerto sin el menor rubor.